Lita Cabellut, la pintora gitana

Si no has pisado el tapiz de la angustia, no puedes besar la vida. ~Lita Cabellut~

En el último mes, aun leyendo más en inglés que en la lengua de Cervantes, me voy encontrando por doquier con una gitana barcelonesa muy española, según ella misma bellamente se reconoce, pero tal y como suele pasar en este santo e ingrato país, (todavía a fecha de hoy) no es profeta en su tierra, sin embargo, está entre los pintores más cotizados de nuestro tiempo a nivel internacional: Lita Cabellut.

Una niña que podría haberse ganado el papel protagonista en cualquier historia de Dickens. Abandonada a los 3 meses de #Vida por una madre, a la que seguro su #Vida misma le estaba dando demasiado duro. Una niña que, en los 60, vivió al raso en las calles bajas de la ciudad Condal y que hasta sus 12 años estuvo vendiéndoles estrellas a los turistas. “Todavía vendo estrellas, ilusiones…” dice hoy, con el reconocimiento internacional ya en su bolsillo y alcanzando sus cuadros cifras superiores a los 200.000€. Una niña que no sabía ni leer, ni escribir ya adentrada la pubertad; pero una niña que fue adoptada por una familia que se lo dio todo. Una familia de la burguesía barcelonesa que, con el más puro amor paternal, le presentaron el Museo del Prado a su gitanita linda en uno de los muchos viajes que hacían a Madrid y, donde casi recién adoptada y todavía salvaje, un día pensó allí mismo:

Esto es lo más bonito que he visto en mi vida y esta será mi manera de comunicarme.

Dice que Goya (mi paisano) la guió:

…Porque yo ya conocía las luces y las sombras, pero sobre todo las sombras.

8 años más tarde Lita Cabellut ingresaba en la Gerrit Rietveld Academie de Holanda y 35 años después del día que esa niña tomó un pincel, nos cuenta:

He tenido que darle nombre a todos mis fantasmas … pero lo más importante es no aferrarse a los recuerdos, sino aferrarse a las vivencias, a las posibilidades, a las cosas que te van viniendo, que te van acercando. Yo he tenido mala suerte, pero ¡he tenido tanta buena suerte!… Me he encontrado con gente tan magnífica que me han adoptado, que han sentido el deber de la ética, el deber de ocuparse de la vida de otros, de la vida ajena.  Sin esa ética, yo no estaría aquí hablando contigo, no sería una pintora conocida, quizá estaría vendiendo en un puesto estupendo de un mercadillo, eso sí, porque la creatividad estaría allí, pero no habría sido esta Lita. 

Y así precisamente, lo dice el propio Robert Morgan como crítico de arte internacional, que ha escrito cientos de catálogos, ensayos, y criticas para artistas mundialmente renombrados, en su artículo Agarrando la luz de la luna. dedicado a ella.

Mi gusto por el Arte, el personal e intransferible, radica en lo más básico: si me mueve el alma o no lo hace y, los pinceles de la Cabellut descargan tanta de esa psicología que regala la #VidaDura (como aquella de Malikian) que estremecen mi alma de admiración por lo Sagrado:

Aprendí a ver lo que hay debajo de la piel. Aprendí a ver lo bueno en aumento y, aprendí a ver lo malo cautivamente. Lo malo lo distingo pero, no me interesa. He visto tanto malo… que ya me he acostumbrado a ver mejor lo bueno. Mi infancia ha sido una caja llena de posibilidades y yo creo que para los artistas, lamentablemente, una infancia dura es una caja llena de joyas.

Y a todos esos locos emprendedores que una y otra vez salimos a la arena y nos llenamos de esfuerzo, sangre, sudor y muchas lágrimas, Lita (Manolita) nos recuerda que:

Los pasitos son muy cortos y el Camino muy largo y, los éxitos son pasitos muy pequeños, pero el éxito no es una consagración. 

… porque la #Vida es un lienzo en blanco cuando nacemos y nosotros decidimos hacia donde ir y por mucho que nuestros capítulos estén escritos en algún lugar del Universo, nacemos con la concesión mágica del libre albedrío. De nosotros depende aquello que hagamos y cómo lo hagamos. Pero ciertamente la #Vida tiene señales y apoyos superiores. Un día Lita recibió lo que ella les expresó a sus hijos como “el premio más honorable que podían darme en la vida.”  Ese premio le llegó del Centro de Cultura Gitana de España, mientras, sin que nadie lo supiese, ella pintaba en su estudio de Holanda a Camarón de la Isla.

Reza el proverbio inglés: “Las plumas aparecen cuando los ángeles están cerca.”, seguro que alguna encontró.

“Cada retrato es toda una historia. Pinto a todas las personas que han llegado a darle a esa persona ese rostro, a la vida que a ese rostro le está esperando. Intento pintar músculo debajo de la piel.”

Si mis pinceles no pudieran hablar

Si mis pies no pudieran tomar un paso, ni adelante, ni atrás, para tomar la perspectiva de aquello que veo

Si en mi cabeza, confusión y duda no estuvieran reinando,

Si no llorase

si no riese.

Si no fuera deslumbrada por el blanco

y movida por el índigo

¡Qué soledad!

Qué soledad tendría en mis adentros…

Trabajo en series, así que el proceso de la pintura comienza con el concepto.

Sentándome en una silla y sin moverme hasta que el proyecto está en mi mente.

Soy más que una pintora, soy una narradora de historias.

Déjame decirte haciendo alusión a tus palabras, Lita:

“Si no has pisado el tapiz de la angustia ni te has bautizado en la virtud del agradecimiento infinito, no puedes besar la #Vida.” porque angustia se han cansado muchos de pisar, pero no todos ellos han besado la #Vida como los grandes lo hacéis.

Gracias por regalarnos el placer de tanta belleza, preciosa gitana.

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